SE DESTINAN TRES MIL MILLONES DE PESOS ANUALES PARA COMPENSAR FUGAS DE AGUA EN LA CIUDAD

Publicado el 14 Julio 2019
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Ciudad de México, a 14 de julio de 2019
BOLETÍN 59/2019


• En Kamikatsu, una localidad japonesa, ya se recicla el 80 por ciento de residuos y para el próximo año se prevé llegue al 100 por ciento

• Los desechos son basura cuando están revueltos, y son materia prima si están separados; tienen que multiplicarse los ejemplos de aplicación de la economía circular como ocurre en muchas regiones del mundo


Abastecer de agua a la Ciudad de México tiene un costo de tres mil millones de pesos al año en electricidad y gran parte de ésta genera importantes cantidades de desperdicio y emisiones de carbono, una situación que podría cambiar si se recurren a las propias fuentes del recurso que posee la gran metrópoli, opinó David Barkin, especialista en economía ecológica.

Esta condición del agua en la capital del país forma parte de los retos que hoy tiene la metrópoli y que se vinculan con la reducción y reaprovechamiento de desechos, explotación racional de recursos y cuidado del medio ambiente, acciones que en conjunto se conoce como economía circular.

Ejemplos de actividades que impulsan esta protección del entorno y desarrollo de proyectos sustentables en la Ciudad de México son el Reciclatrón, Plastianguis, Mercado del Trueque y Ecofest. A nivel internacional destacan otras más, como lo que ocurre en Kamikatsu, una población japonesa de alrededor 1700 mil habitantes que separan su basura (en 34 categorías) y así logran reciclar el 80 por ciento de sus residuos y esperan llegar al 100 por ciento en el año 2020.

Estos casos se abordaron en la mesa de discusión "Experiencias exitosas de economía circular y sostenible en México y en el mundo", en el Primer Foro La economía circular: modelos oportunidades y políticas públicas en la Ciudad de México, organizado por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México, el Foro Consultivo Científico y Tecnológico y la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación.

Para el sociólogo Héctor Castillo Berthier, especialista en problemas urbanos en el área de basura, entre otras líneas, la idea de retirar plásticos, de introducir nuevas lógicas en el manejo de la basura resulta imprescindible. "México está lleno de tiraderos, de rellenos sanitarios a cielo abierto, de pepenadores, de compañías legales e ilegales; generamos mucha basura, hablamos de unas 120 mil toneladas de basura a nivel nacional", dijo.

En este sentido, refirió que lo que pasaba hace 40 años y lo que ocurre ahora es exactamente lo mismo, aseguró el investigador de la UNAM. "Lo que se compra desde hace 25 años: aparatos eléctricos, computadoras, celulares es basura nueva. Todos los meses salen de la Ciudad de México cuatro o cinco contenedores con materiales reciclados hacia China, país que los compra, recicla y nos los vuelve a vender como productos", abundó.

El objetivo de la mesa fue responder a preguntas fundamentales sobre lo que se produce y consume; conocer las experiencias en el contexto de la economía circular, que además de incluir prácticas sustentables también supone un cambio de paradigma que busca innovar el modelo de negocios tradicionales, planteó Genoveva Roldán Ávila, de la UNAM, quien fungió como moderadora.

"Como funciona hoy el concepto económico es producir, usar y tirar. La idea de la economía circular, los principios sobre los cuales parte, es la necesidad de reducir, reciclar y reutilizar. Por tanto, significa un cambio hacia un nuevo modelo de desarrollo. Desde 2015 existe una propuesta de que las ciudades del mundo se sumen a promover la economía circular", agregó la economista.

Uno de los esfuerzos de reciclaje que lleva a cabo Daniel Camarena, director de Green to Energy y de la asociación Gente como Nosotros es, a través de ésta última, reciclar toneladas de basura que se utilizan como materia prima para la elaboración de materiales, actividades en las que participan activamente las comunidades. Un ejemplo es la elaboración de bolsas con lonas de espectaculares que desechan las empresas; la venta de este artículo permite la obtención de recursos para otros proyectos comunitarios como baños ecológicos, reforestación, huertos biointensivos, sistemas de captación de agua.

El consultor Roberto Cabral, exdirector de Planeación de la Semarnat, reconoció que en México hay algunos esfuerzos de economía circular que han tenido cierto nivel de éxito pero a los que les falta mayor difusión, como el Mercado del Trueque o el Reciclatrón, "proyecto del gobierno de la Ciudad de México que va en la dirección de la economía circular, no es un instrumento de mercado sino de la autoridad para promover el desarrollo y aprovechamiento de los recursos de la sociedad y que no tengan una huella ambiental negativa". Pese a los avances, el ingeniero expuso que se tienen que desarrollar muchos más esfuerzos de política pública para fomentar la economía circular e involucrar más al sector privado, fortalecer la visión del reciclaje, el reúso y el reaprovechamiento de los recursos para disminuir el impacto medioambiental. También hizo énfasis en aquellos recursos que no son reciclables, que su uso es de una sola vez por su propia naturaleza, y que son elemento de análisis.

Incluir a las comunidades

Una de las preocupaciones del investigador de la UAM, David Barkin, es que se habla más de lo que se desecha de lo que se produce y consume, pero lo que más le inquieta de los indicadores relacionados con la Ciudad de México es el desperdicio de agua que se registra en el Valle de México.

"No hablo del despilfarro que se hace en las casas, se dice que entre 35 o 40 por ciento de flujo de agua se pierde por fugas", apuntó el especialista en economía ecológica. Para abastecer del recurso a la ciudad se importan de 12 a 16 metros cúbicos por segundo de agua del Sistema Cutzamala, "nos cuesta tres mil millones de pesos al año en electricidad, y gran parte de ésta genera mucho desperdicio; de todo tipo residuos de emisiones de carbón".

Barkin consideró que se podrían ahorrar dichos recursos económicos si el Valle de México recurre a sus propias fuentes, "que son 45 ríos vivos que si se recuperan como ocurrió con el Río Magdalena se ahorraría de manera muy importante en electricidad". De los puntos que no debe quedar excluido de la discusión, señaló el académico, es la necesidad de ver desde un enfoque activo el papel de las comunidades, las cuales, subrayó, podrían estar resucitando nuestra economía y mejorando nuestra salud con un uso menor de agroquímicos, cuya producción generan desperdicio.

"Las comunidades en el Valle de México son increíbles en su resistencia pero muy resentidas, porque el monopolio de la intermediación les excluye de contribuir con gran parte de su responsabilidad de colaborar en este esfuerzo de la economía verde". Pero, ¿qué se requeriría para que las experiencias que se conocen a nivel mundial y que han sido exitosas pudieran aplicarse a nuestro país? Roberto Cabral comentó que en Noruega existe una carga tributaria diferenciada por la recolección, tipo y volumen de basura, lo que obliga a las familias a reducir los desechos que genera para el municipio o la autoridad. Sostuvo que una función del Estado y de la autoridad es reorientar la cultura social, industrial y ciudadana por la responsabilidad ambiental.

"Esto significa que es un Estado que pone por delante el interés público del interés privado, eso es lo que sucede en el manejo de la basura en los países nórdicos, donde se utilizan los instrumentos de la autoridad para generar conductas individuales, empresariales, y con ello producir condiciones de vida sustentable mucho más racionales".

Para Cabral estos son ejemplos de acciones que requieren de un cambio político profundo que fortalezca tanto el papel de la autoridad como el de la sociedad en su reconocimiento de la función de la autoridad, porque "aquí (en el país) se implementa una ley y los ciudadanos no la respetamos y las autoridades no tienen las capacidades (de supervisión) para hacerla respetar", por tal razón, añadió, se necesitan establecer reglas y en cuyo diseño participe la sociedad y las asuma.

Reconoció que en la Ciudad de México no falta normatividad ambiental, ya que existen leyes para el manejo y reciclado de recursos, que pueden ser modificadas y mejoradas. Propuso también no sólo discutir desde la óptica de la economía circular sino ampliar la visión al desarrollo sostenible. En ese sentido, Héctor Castillo abogó por políticas públicas diseñadas bajo una lógica de continuidad, para que dejen de "inventarse, reinventarse o abandonarse cada tres o seis años".

Mientras que David Barkin rescató que hay un elemento que a su juicio está ausente de la discusión en el país o tal vez se haya vuelto "demasiado presente" en una manera negativa y que es el pacto social, la necesidad de crear comunidad, de fortalecer organizaciones de base en comunidades y de trabajar para que éstas se organicen y resuelvan sus problemas en coordinación con las autoridades. "Esta idea de construir comunidad es extraordinariamente importante”.


Más información:

Lic. Renato Dávalos López

Tel: 55121012 ext. 504

Lic. Jazmín Hernández Álvarez

Tel: 55121012 ext. 501

Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México.